Cada vez está más extendida la idea de que comer bien y en un sitio bonito en pleno centro de Madrid tiene que salir caro. Pero no siempre es así. En Madrid todavía hay restaurantes que rinden culto a la cocina española, con platos cuidados, producto de calidad —nada más entrar encontrarás un expositor con pescados y mariscos esperando su turno en cocina— y un servicio impecable, donde es posible comer por unos 25 € de media.

¿No te lo crees? Eso es que aún no conoces Vinitus Alcalá, un restaurante con mucho estilo situado entre Cibeles y la Puerta de Alcalá, con una carta estupenda llena de tapas, raciones, arroces y otros grandes platos que combinan tradición y modernidad. Y, además, a precios más que razonables. Porque si algo tienen claro en Vinitus es que la calidad no está reñida con los buenos precios.

Otra de las razones por las que nos gusta recomendar Vinitus es porque funciona para casi cualquier ocasión: comidas con compañeros de trabajo, reuniones familiares, encuentros con amigos o incluso una parada improvisada para almorzar o picotear algo después de salir del cine, del teatro o de dar un paseo por El Retiro. Aquí no hace falta reserva previa y, como el restaurante es muy amplio, con diferentes salones y estancias, es difícil no encontrar mesa.

Una carta extensa e irresistible

La cocina tradicional española es la gran protagonista de la completa carta de Vinitus. Abundan las tapas, montaditos y platos para compartir, esos clásicos de taberna a los que nadie se resiste: tortilla de patatas, patatas bravas, huevos cabreaos —los revueltos de siempre, pero con un ingrediente inesperado: salsa brava—, gambas al ajillo o pimientos del Padrón.

La carta cuenta incluso con su propio top de favoritos, elegido por sus clientes: el montadito de solomillo de ternera con foie, la brocheta de langostinos o el plato de jamón ibérico de bellota, que ya sabemos que es perfecto para poner en el centro nada más sentarse a la mesa.

Entre los platos que incorporan un giro más creativo destacan el bacalao al alioli de miel, los canelones con distintos rellenos —merluza y gamba, jabugo y foie…— o el puerro a la brasa con romesco y alioli. Este último forma parte del apartado Línea Verde, una sección con una docena de platos pensados para el público vegetariano.

A todo esto se suma una lista de sugerencias del día en la que siempre hay un plato de arroz. La receta que más se repite es la de bogavante y sepia. Y no es casualidad: está tremendamente rica.

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Postres artesanales

Otra razón para conocer Vinitus son sus espectaculares postres, todos elaborados de forma artesanal en el obrador que se puede ver en la planta a pie de calle. Así, mientras comes, puedes ver de reojo cómo preparan las torrijas o el helado de vainilla y macadamia que conviene pedir sí o sí.

La torrija, ya te advertimos, es una delicia: además de ser súper esponjosa, llega bañada en abundante crema catalana, en la que resulta imposible no seguir mojando la cuchara.

Tampoco falta una buena carta de vinos, con precios en consonancia con el resto de la propuesta y con el público que lo frecuenta. Vinitus es, en definitiva, un buen ejemplo de lo que debería ser la buena cocina sin engaños: producto, sabor, buen servicio y precios razonables, sin necesidad de agujerear el bolsillo.