Casa Roque es uno de esos sitios que no necesitan levantar la voz para llamar la atención. Un bistró de espíritu clásico que interpreta la cocina española desde una mirada contemporánea, con un sutil acento argentino, y que pone el foco en lo importante: buen producto, recetas reconocibles y el placer cotidiano de comer bien.

La propuesta gastronómica es directa y bien ejecutada, pensada tanto para compartir como para disfrutar sin complicaciones. En la carta conviven clásicos que apelan a la memoria, como la carrillera de ternera, el solomillo con patatas o las patatas bravas con cecina. Más otros bocados más cosmopolitas como el sandwich de pastrami, el de rabo de toro o el tártaro verde. Para el postre, hay unanimidad en torno a la excelencia de su torrija mixta que resume a la perfección el espíritu de la casa: tradición, equilibrio y sabor.

Sus platos están ideados para disfrutar con vinos. Por eso, en su bodega combina referencias clásicas con vinos naturales, y con un amplio abanico de precios para adaptarse a todos los bolsillos.

Y si hay algo que define a Casa Roque es su espacio. Y en especial la barra que, como en los bistro parisinos, es el auténtico corazón del local; de hecho, buena parte de los servicios para comer y cenar se sirven aquí. A ella se suman mesas altas junto a las ventanas y algunas mesas bajas en un ambiente recogido y acogedor. Madera y acero inoxidable dibujan un interiorismo clásico, vintage y atemporal que invita a quedarse… y a volver.