Chamberí vive un momento muy dulce. Y no lo decimos solo por el hecho de haberse convertido en el destino gastronómico de moda; el barrio está viviendo toda una explosión de aperturas golosas: pastelerías, cafés, heladerías… a las que se suma ahora un nuevo espacio que se sale bastante del guion habitual. Porque en TOVA Bakery no encontrarás los clásicos cruasanes hojaldrados ni las cheesecakes virales que invaden Instagram. Lo suyo va por otro camino.

La nueva pastelería de la calle Alonso Cano, perteneciente también a los creadores de Mazál Bagels, pone el foco en un recetario todavía poco explorado en Madrid y que bebe de la repostería escandinava y de Oriente Medio. Precisamente de los países del Mediterráneo oriental procede el bocado estrella de la casa, las burekas, una especie de pastel salado de masa filo, muy crujiente y versátil, pues se puede elaborar con distintos rellenos. Tienen forma de espiral y las preparan rellenas de queso o espinacas; además, se sirve acompañada de tres cuenquitos con tahini, salsa de tomate picante y pepinillos encurtidos, que convierten su degustación en toda una fiesta para tus papilas.

BOLLERÍA ESCANDINAVA

De los países escandinavos traen el Lemon Wave, un bollo con masa de cruasán hojaldrada en forma de ola y rematado con un glaseado de limón y un almíbar infusionado con té verde que se ha convertido en otro de los best sellers de Tova. Junto a este, otros dos bollos que solo vas a encontrar, de momento, aquí: el Chocolate Knot (nudo de chocolate), con la misma masa de cruasán y abundante relleno de chocolate Valrhona al 70 %, una de las marcas de cacao gourmet más prestigiosas del mundo culinario; y el croissant redondo de cardamomo que, al estar recubierto por una capa de azúcar aromatizada con esta especia, tiene un sabor tan sorprendente como adictivo.

La oferta se completa con bollería laminada elaborada cada mañana, sándwiches vegetarianos de temporada y bebidas poco habituales por aquí, como el gazoz de pomelo. Más que una simple bakery, TOVA es una invitación a descubrir nuevos sabores y un nivel en sus masas pocas veces visto en Madrid.