Una baguette francesa rellena con productos y condimentos típicos del sudeste asiático, más concretamente de Vietnam. Eso es el banh mi, el bocadillo vietnamita que está conquistando el mundo y que ahora llega también a Madrid dispuesto a conquistar la ciudad. La colonización de Indochina explica la presencia de este pan francés en la cocina callejera de Vietnam, país que, una vez se retiraron los europeos, siguió preparando los bocadillos que importaron los franceses, aunque adaptados al gusto de sus ciudadanos e introduciendo sus propios ingredientes y aderezos.

Poco más de medio siglo después, el banh mi se ha convertido en todo un icono del país. Allí estos bocadillos se venden en las calles, preparados al momento y a precios súper económicos, de ahí su popularidad. En Madrid, ya sabemos, sería inviable mantener los precios de allí, más aún si el local de bocadillos se abre en pleno centro de la ciudad, como ha hecho B’My, un restaurante take away especializado en banh mi y café vietnamita, otro de los tesoros gastro del país asiático.

La clave de un buen bocadillo vietnamita siempre es el pan, y B’My tiene el perfecto. Tipo baguette francesa, más alveolado y crujiente que el convencional. Y, por supuesto, artesanal, como el que hacen aquí. Después llegan los ingredientes. Todos llevan paté de hígado casero untado en el interior del pan, zanahoria y rábano encurtidos y cilantro, que aporta ese sabor fresquito que los responsables de esta bocadillería disfrutaban cuando eran niños en las calles de Hanói.

BOCADILLOS Y CAFÉ DE VIETNAM

Solo tienen seis recetas, con las versiones más populares del banh mi de las regiones del norte y sur de Vietnam. ¿Nuestros favoritos? El banh mi Signature, relleno de tres tipos de embutidos vietnamitas de elaboración casera. Y el Saigon Meatballs, bocata original del sur del país con unas sabrosísimas albóndigas de carne de cerdo. Hay una versión vegetariana con tofu y huevo frito y, además, ofrecen la posibilidad de elaborar el tuyo propio al gusto. Porque todos se preparan al momento delante de tus ojos y con ingredientes súper frescos, y eso en el sabor se nota.

El proyecto de B’My nace en una cafetería de Hanói, donde se conocieron sus dos artífices, Tony y Danny, así que el café de origen debía tener un papel importante en su negocio. Además de los formatos convencionales para take away, también sirven cafés especiales riquísimos, como el café con crema salada o el bombón, con leche condensada. Para el verano también cuentan con tés helados con frutas que, te aseguramos, te van a encantar.

Aunque lleva tan solo unas semanas abierto, los vecinos y habituales de Moncloa han acogido B’My con ganas. No hay más que ver el continuo trasiego de público durante todo el día. Y ya no es solo por la curiosidad inicial, sino por la cantidad de gente que repite y que ha incorporado pasar por el local a su rutina diaria.